Las sanciones laborales

Una de las potestades de los empresarios es la de poder sancionar a los trabajadores cuando éstos incumplan alguna de sus obligaciones laborales.

En función de la gravedad, el incumplimiento laboral podrá ser considerado como leve, grave o muy grave. Esta graduación de las penas están establecidas normalmente en el convenio colectivo que es aplicable al trabajador. Las graves y muy graves deberán ser comunicadas por escrito al trabajador. Además, las muy graves pueden acarrear el despido disciplinario.

En cualquier caso, cualquier sanción podrá ser impugnada por el trabajador ante los tribunales de justicia en un plazo de 20 días hábiles desde la notificación.

¿Cuánto tiempo tiene la empresa para sancionar?

Una vez cometida la falta por el trabajador, la empresa tiene un plazo diferente para sancionar en función de la gravedad:

  1. Diez días para las faltas leves.
  2. Veinte días para las faltas graves.
  3. Sesenta días para las muy graves.

El plazo comienza a contar desde que la empresa tuvo conocimiento de la comisión de la falta por el trabajador, fijando un plazo máximo de seis meses desde que se cometió. En consecuencia, si la empresa conoce el hecho seis más tarde nunca podrá sancionar al trabajador.

Y si ya me han sancionado, ¿cuándo caduca esa sanción?

En primer lugar hay que aclarar, que no existe un registro público de sanciones de los trabajadores, por lo que, la existencia de una sanción no perjudicará en ningún modo a un trabajador en el futuro.

En segundo lugar, un trabajador no puede ser sancionado por la empresa por el mismo comportamiento dos veces. Es decir, que una vez que el trabajador ha sido sancionado, la empresa no podrá sancionarlo de nuevo salvo que el trabajador vuelva a realizar otro incumplimiento laboral.

Por lo tanto, una vez sancionado el trabajador, las sanciones no tienen un plazo de caducidad, ya que no tiene ninguna relevancia para el futuro.

Sin embargo, si que puede tener una repercusión a efectos de reincidencia. Muchos convenios colectivos, recogen que la reiteración de un determinado número de faltas leves en un periodo determinado de tiempo puede ser considerado como grave o muy grave, o que por otro lado, una reiteración de un determinado número de faltas graves también podrá ser considerado como muy grave.

Por ejemplo, esta falta se recoge en un convenio colectivo como muy grave: reincidencia o reiteración en falta grave, aunque sean de distinta naturaleza, siempre que se cometa en un período de tres meses naturales y fueran sancionadas.

En definitiva, el realizar varias faltas leves o graves en un periodo determinado de tiempo indicado en el convenio colectivo, podrá ser considerado como falta muy grave, pudiendo acarrear el despido disciplinario.