El abandono del trabajo

El abandono del centro de trabajo por parte del trabajador extingue el contrato de trabajo, es decir la relación laboral que unía la empresa y el trabajador. El trabajador no tiene la necesidad de preavisar ni alegar justa causa.

La simple ausencia del trabajador no significa que éste haya abandonado su puesto de trabajo, aunque puede constituir una causa de despido disciplinario, si es reiterada y no justificada.

Tampoco tiene esta consideración, la no asistencia al trabajo sin comunicación a la empresa cuando le haya sido materialmente imposible por causa de fuerza mayor.

Para abandonar el puesto de trabajo, el trabajador lo único que tiene que hacer es dejar de acudir al trabajo. Por su parte el empresario debe asegurarse de la voluntad clara e inequívoca del trabajador de abandonar el trabajo.

Esto es importante porque a la hora de finalizar la relación laboral, es significativo determinar quién de las dos partes ha sido la que ha dado por extinguido el contrato. Son numerosos los casos en que el trabajador demanda por improcedencia del despido y el empresario contesta alegando que  sólo corroboro la situación de abandono del puesto de trabajo.

Normalmente cuando un trabajador se ausenta más de tres días, que es el plazo que tiene para presentar la baja por enfermedad común, la empresa puede entender que se trata de una baja voluntaria por lo que advierte al trabajador mediante una carta certificada de que si no se reincorpora inmediatamente a su puesto de trabajo, procederán a rescindir el contrato por baja voluntaria. La cuestión es complicada si el trabajador no contesta.

La dimisión o baja voluntaria

La baja voluntaria o dimisión del trabajador viene regulada en el apartado d) del artículo 49 del Estatuto de los trabajadores. A diferencia del abandono del puesto de trabajo, se debe avisar al empresario  con la antelación previa que señalen los convenios colectivos o la costumbre del lugar. Los convenios suelen indicar diferentes plazos en función de la categoría profesional del trabajador. Además el trabajador deberá avisar a la empresa expresamente, escrito o verbalmente, de la intención de abandonar la empresa por baja voluntaria.

No obstante, el trabajador puede retractarse de su decisión mientras se encuentre en el periodo de preaviso, en este sentido no se considera que finaliza la relación laboral hasta el último día de trabajo.

La falta de preaviso

El trabajador debe cumplir el preaviso que indica el convenio colectivo, o el indicado en el contrato de trabajo, en defecto de estos la legislación obliga a cumplir lo que sea costumbre en el lugar. Hasta ahora la jurisprudencia, considera como la costumbre del lugar 15 días de preaviso.

En consecuencia, si no se da el preaviso necesario el empresario podrá descontarlo de nuestro finiquito, e incluso reclamarlo judicialmente. No obstante, es raro que la empresa acuda a los tribunales para solicitar dichas cantidades al trabajador, aunque sí que es habitual que se descuente del finiquito.

¿Y si no he firmado ningún contrato tengo que preavisar?

Sí, que el contrato no se haya firmado no quiere decir que no existan los derechos y obligaciones propios de cualquier relación laboral. Por lo tanto, se debe de preavisar igualmente con lo que indique el convenio colectivo o la costumbre del lugar, entendiendo generalmente 15 días.

Consecuencias para el trabajador

El abandono del trabajo nunca es una forma recomendable de terminar la relación laboral, porque las consecuencias son bastantes perjudiciales:

  1. No da derecho a la prestación por desempleo que hubiese generado.
  2. El empresario puede solicitarle una indemnización por daños y perjuicios por incumplimiento contractual. Esta cuantía no viene determinada por ley, por lo que deberá ser determinada por el juez atendiendo a las circunstancias concretas de cada caso. No obstante, esta indemnización puede venir indicada en el contrato laboral, o en el convenio colectivo, o por acuerdos entre el trabajador y el empresario como puede ser una cláusula de permanencia en la empresa.
  3. El trabajador sí que tiene derecho a finiquito tras una baja voluntaria. No obstante, no tendrá derecho a una indemnización por extinción de la relación laboral. En este sentido, el finiquito, no tendrá incluirá una indemnización, pero sí que deberá incluir la parte proporcional de las pagas extraordinarias, si es que no estuviesen prorrateadas, y las vacaciones generadas y no disfrutadas.

No obstante el empresario nunca podrá obligar al trabajador contra su voluntad a volver al puesto de trabajo.

Una solución alternativa

Muchas veces en estos casos se finge entre la empresa y el trabajador un despido disciplinario. Así el trabajador tiene derecho al paro y la empresa no tiene la obligación de indemnizar al trabajador. No obstante esto tiene su problematica, para despedir por despido disciplinario hay que reflejar las causas en la correspondiente carta de despido. Como hemos comentado en cuestiones laborales anteriormente, la carta de despido tiene una importancia fundamental, lo que esté escrito en la misma compromete a la empresa sobre su veracidad. El trabajador podría demandar a la empresa por despido improcedente ante la falsedad de la carta y ganar facilmente y conseguir una indemnización correspondiente al despido improcedente.

¿Y cómo puede cobrar el paro un trabajador que ha terminado la relación laboral con baja voluntaria?

La única solución es que sea contratado por otra empresa, y finalice su contrato laboral por otro motivo. No obstante entre la finalización del contrato con dicha empresa y la baja voluntaria deben de haber transcurrido más de tres meses.

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