¿Qué derechos y opciones tiene un trabajador cuando el empresario alcanza la edad de jubilación?

El Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 49.1 g), recoge la posibilidad de la extinción de los contratos de trabajo por la muerte, jubilación o incapacidad del empresario.

  1. La muerte del empresario puede justificar la finalización de los contratos laborales, a no ser que los herederos continúen con el negocio, o éste sea vendido y se produzca la sucesión de empresa.
  2. La incapacidad del empresario, declarada judicialmente o la incapacidad física o profesional, justifica la extinción de los contratos de trabajo.
  3. La jubilación conforme a las normas de la Seguridad Social, es decir, cuando tenga derecho a la correspondiente pensión de jubilación.

En estos casos, el trabajador tiene derecho a una indemnización equivalente a un mes de salario.

No obstante, no siempre que se produce una de estas situaciones, el empresario puede abonar esa indemnización para extinguir los contratos. Sino que hay que estudiar tres posibles escenarios, en función de la personalidad jurídica del contratante y de su posible continuidad por otro empresario:

  1. Sociedad mercantil. El empleador no es el empresario propietario de la sociedad, sino que lo es una sociedad mercantil, normalmente sociedad limitada o anónima.
  2. Empresario individual. Persona física que realiza en nombre propio, una actividad comercial, industrial o profesional, teniendo varios trabajadores a su cargo.
  3. Sucesión de empresa. Independientemente de la personalidad jurídica, se produce un cambio de titularidad de la empresa, de un centro de trabajo o de una unidad productiva autónoma ante la jubilación o incapacidad del empresario.

1.- Sociedades mercantiles

Ante la incapacidad del empresario, la extinción de los contratos sólo sera posible mediante un despido objetivo, explicada en esta entrada en Cuestiones laborales, siempre que se produzca la extinción de la personalidad jurídica del contratante. Es decir que se produzca la liquidación y disolución de la sociedad.

El despido objetivo da derecho al trabajador a una indemnización de 20 días de salario por año de servicio con el máximo de 12 mensualidades.

El procedimiento a seguir dependerá del tamaño de la empresa, y por tanto número de trabajadores afectado.

  1. Si el número de trabajadores afectados es igual o inferior a cinco habrá de realizarse de la siguiente manera.
    • Preaviso de quince días.
    • Comunicación escrita al trabajador expresando la causa.
    • Puesta a disposición del trabajador, simultáneamente a la entrega de la comunicación escrita, la indemnización anteriormente indicada.
  2. Si el número de trabajadores afectados es superior a cinco, deberá de seguir el procedimiento del despido colectivo.

2.- El empresario individual

Se permite al empresario individual extinguir los contratos de trabajo, de una forma más barata y sencilla a diferencia de una sociedad mercantiles.

La legislación exige para prodecer a esta extinción de la relación laboral, que la extinción del contrato de trabajo venga motivada por la jubilación, incapacidad o muerte, y además se produzca el cese de la actividad de la empresa se produzca por las mismas causas.

  1. No se requiere permiso de la Autoridad Administrativa para proceder a la extinción, no obstante sí que es necesario la comunicación expresa al trabajador de dicha situación.
  2. El trabajador tiene derecho únicamente a una indemnización equivalente a un mes de salario.

Es necesario que exista una coincidencia absoluta entre el momento de la causa y el de la extinción contractual. La jurisprudencia sólo admite un lapso de tiempo con la finalidad de liquidar el negocio o buscar posibles sucesores, siempre que sea un tiempo prudencial.

Si se admite que la jubilación o incapacidad actúe como causa extintiva de los contratos de trabajo cualquiera que sea el tiempo transcurrido desde que aquélla tuvo lugar, en realidad lo que tal jubilación produciría en relación a esos contratos sería una verdadera novación de los mismos, pues con este sistema éstos quedarían sujetos, a partir de tal jubilación, a una condición resolutoria potestativa, dado que se dejaría a la voluntad del empresario jubilado la facultad de disponer la extinción de los contratos cuando le pareciese oportuno. Dicha condición resolutoria potestativa no está admitida en nuestro ordenamiento laboral.

No se puede establecer un tiempo objetivo para el cese del negocio, no obstante se ha considerado por la jurisprudencia un lapso de siete meses como excesivo, máxime cuando durante dichos meses no se ha demostrado por el empresario que se han realizado actividades encaminadas al cierre del negocio.

3.-Sucesión de empresa

Si el negocia continúa después de la jubilación, muerte o incapacidad bien por haber sido transmitido a otra persona o entidad, o bien por nombrar el jubilado a un gerente o encargado que lo dirija o explote, conservando él la propiedad del mismo, no se puede extinguir la relación laboral, ya que el negocio continúa.  Este supuesto ya ha sido explicado en esta entrada de sucesión de empresa.

El nuevo empresario queda subrogado en los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social del anterior, incluyendo los compromisos de pensiones, en los términos previstos en su normativa específica, y, en general, cuantas obligaciones en materia de protección social complementaria hubiere adquirido el cedente.

El antiguo empresario responderá solidariamente, junto con el nuevo empresario de las obligaciones laborales nacidas con anterioridad a la transmisión y que no hubieran sido satisfechas. Por lo tanto a la hora de demandar por impagos anteriores a la transmisión, se pueden demandar tanto a tu antiguo empleador como al nuevo.