Conciliación de la vida laboral y familiar ante un cuidado de en familiar

Para poder conciliar la vida laboral y familiar, y en este caso para poder atender a un familiar cercano, el trabajador que tenga a su cuidado a una familiar que no puede valerse por si mismo puede ejercer dos tipos de derechos:

  1. Reducción de jornada: El artículo 37.6 del Estatuto de los trabajadores indica que tendrá derecho a la reducción de jornada de trabajo diaria, con la disminución proporcional del salario entre, al menos, un octavo y un máximo de la mitad de la duración de aquella.
  2. Excedencia voluntaria con reserva del puesto de trabajo: El artículo 46.3 del Estatuto de los trabajadores recoge el derecho a la excendencia, de duración no superior a dos años, salvo que se establezca una duración mayor por negociación colectiva. El periodo en que el trabajador permanezca en situación de excedencia será computable a efectos de antigüedad. Durante el primer año tendrá derecho a la reserva de su puesto de trabajo. Transcurrido dicho plazo, la reserva quedará referida a un puesto de trabajo del mismo grupo profesional o categoría equivalente.

Estos derechos no son incompatibles entre sí, y nada impide que el trabajador disfrute en primer lugar de la excedencia, y posteriormente de la reducción de jornada.

En esta entrada explicaremos los requisitos para su acreditación, ya sea ante la empresa o posteriormente en un procedimiento judicial. Si deseas tener más información, en este otro artículo explicamos la concreción horaria en la reducción de jornada.

Requisitos y forma de acreditarlos

Los requisitos son los mismos para solicitar la excedencia o la reducción de jornada; cuatro. En primer lugar, estos requisitos deberán acreditarse en el momento de la solicitud ante la empresa si así lo requiere la misma.

En segundo lugar, y siempre y cuando no se obtenga una respuesta satisfactoria por la empresa, deberán de acreditarse ante los tribunales

En cuanto al procedimiento judicial, es conveniente recordar que no requiere papeleta de conciliación y goza de tramitación preferente acorde con el artículo 139 de la Ley reguladora de la Jurisdicción social. Además la sentencia es ejecutiva desde el mismo momento en que se conoce la sentencia, que no admite recurso.

Primer requisito: familiar de segundo grado que no puede valerse por si mismo

El trabajador tiene que ser familiar de segundo grado de la persona que precisa cuidado. Son familiares de segundo grado: el trabajador y hermanos, padres, hijos, abuelos y nietos. Sin embargo, no son familiares de segundo grado ya que existen más grados de separación los primos o tíos.

Para acreditar este extremo será suficiente con los DNIs, libro de familia o incluso el testamento.

Segundo requisito: el familiar no puede desempeñar actividad retribuida

El familiar no puede trabajar. La situación más frecuente es que sea pensionista o no tenga ningún ingreso. Este extremo se acredita con la declaración del IRPF o la situación de pensionista por jubilación o incapacidad con el correspondiente certificado de la Seguridad Social.

Tercer requisito: el familiar no puede valerse por sí mismo

El tercer requisito establece que el familiar sea dependiente, es decir, que no pueda valerse por si mismo para realizar las actividades diarias o habituales del día a día, tales como comer, levantarse, andar… En otras palabras, que la persona necesite para alguna o todas de las tareas habituales la ayuda de una tercera persona.

Este requisito puede acreditarse de tres maneras principalmente:

  1. Informe del médico de cabecera del familiar en el que indique las patologías o dolencias que sufre el familiar, así como las limitaciones que le provocan.
  2. Informe de servicios sociales, para el caso de que dicho familiar esté siendo atendido por los mismos.
  3. En último caso, y siempre y cuando no se puede acreditar de ninguna de las dos maneras anteriores, puede ser útil la realización de un peritaje médico que acredite las dolencias y necesidades diarias.

Cuarto requisito: el trabajador cuida de manera directa al familiar

El trabajador debe de ser el encargado del cuidado directo de dicho familiar. El cuidado directo implica que debe de ser el trabajador, y no otro, la persona encargada de auxiliar al familiar para realizar las actividades diarias en las que precise de ayuda.

Este cuidado directo se puede acreditar de dos maneras:

  1. De forma positiva, acreditando mediante un informe de servicios sociales, que el trabajador es el encargado de cuidar al familiar que no puede valerse por si misma.
  2. De forma negativa, acreditando que los demás familiares que conviven en la vivienda u otros familiares no pueden ocuparse de el. En este caso, se deberá presentar toda la documentación que pueda acreditar esta situación tales como contratos de trabajo, horarios, contratos de arrendamientos, padrón municipal, actividad económica…

Protección del trabajador

El trabajador que se encuentre en situación de excedencia o reducción de jornada no podrá ser despedido salvo que exista una justa causa para ello. En este sentido, la empresa sólo podrá despedir al trabajador si existe una causa objetiva o disciplinaria. Para el caso de que la empresa proceda el despido, el trabajador tendrá que impugnar el despido en un plazo de 20 días hábiles y, si la empresa no logra acreditar la causa indicada en la carta de despido, el despido será declarado nulo.

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