La incapacidad permanente total o parcial

La determinación de que se considera profesión habitual tiene vital importancia a la hora de acreditar una incapacidad permanente total o parcial.

  1. La incapacidad permanente total es aquella que inhabilita al trabajador para la realización de todas o la mayoría de las funciones de su profesión habitual, siempre que las limitaciones permitan dedicarse a otras actividades. Este tipo de incapacidad concede al trabajador el derecho a una pensión del 55% – o 75 %- de su base reguladora. (+INFO sobre esta incapacidad)
  2. Por otra parte, la incapacidad permanente parcial es aquella que dificulta, aunque no impide, al trabajador para realizar las principales tareas de su profesión habitual. (+INFO de esta incapacidad)

Los otros tipos de incapacidades permanentes -absoluta o gran invalidez- no dependen de las tareas realizadas por el trabajador, por que las limitaciones que padece la persona le limita para cualquier tipo de trabajo, por lo que es indistinto cual sea su profesión.

Concepto de profesión habitual

Dos son las cuestiones a la hora de delimitar la profesión habitual, en primer lugar cual de las profesiones ejercidas por un trabajador -en caso de que hay varias- se debe entender como habitual, y en segundo lugar que funciones abarca dicha procesión.

Por lo tanto, para ser considerado como habitual, la jurisprudencia entiende que es la profesión ejercida de forma prolongada y continúa y no de manera esporádica o residual. Sin embargo, este requisito de habitualidad como veremos más adelante no se exige en caso de que la incapacidad venga determinada por un accidente, sea o no laboral.

Para establecer un límite temporal a esa habitualidad, el artículo 11.2 de la Orden de 15 de abril de 1969 indica que se entenderá pro profesión habitual:

aquella a la que el trabajador dedicaba su actividad fundamental durante los doce meses anteriores a la fecha en que se hubiese iniciado la incapacidad laboral transitoria de la que se derive la invalidez.

En este caso, habrá de valorarse cuando se inició la incapacidad temporal causada por una enfermedad, profesional o común, a la hora de considerar los doce meses anteriores.

No obstante, en caso de que existan cambios en la profesión de los trabajadores los tribunales médicos valoraran cada caso de forma particular, analizando también la causa de los cambios en la actividad profesional, ya que pueden haber venido provocados precisamente por los dolores que sufría el trabajador y que propicio que buscase otro trabajo.

En segundo lugar, tiene vital importancia la consideración de que tareas son las propias de dichas profesión habitual.

Así por ejemplo, el trabajador puede estar incapacitado para realizar alguna tarea propia de su grupo profesional, por ejemplo la de conducir, pero que no realiza de forma habitual en su puesto de trabajo, aunque sí que está dentro de sus funciones dentro de su  grupo profesional.

En este sentido, la jurisprudencia ha considerado el concepto de profesión habitual de manera extensiva, por lo que no sólo han de incluirse las labores principales de su puesto de trabajo, sino que la profesión habitual engloba a todas aquellas funciones que el trabajador está cualificado para realizar, acorde con su grupo profesional, las realice o no de forma habitual en su puesto de trabajo.

Siguiendo con el ejemplo anterior, un trabajador que es comercial, pero que utiliza el vehículo de manera esporádica por cuestiones organizativas, si por algún causal sufre alguna minusvalía que no le permite usar el vehículo, en principio, que no lo utilice de manera habitual en su puesto de trabajo no es impedimento para la concesión de una incapacidad permanente toda vez que dicha función es propia de su grupo profesional.

Diferencia en caso de accidente

En caso de accidente, sea de trabajo o por cualquier otra causa, se entenderá por profesión habitual la desempeñada normalmente por el trabajador en el momento de sufrir el percance, con independencia del tiempo transcurrido desde el accidente sin que se exija por lo tanto que la profesión sea la ejercida de forma prolongada o continua.

No se exige que el accidente sea profesional, sino que puede derivarse de un accidente de tráfico o domestico que nada tenga que ver con el trabajo.