El pacto de permanencia

El pacto de permanencia es el acuerdo entre empresa y trabajador mediante el cual el trabajador se compromete a estar como mínimo dos años más en la empresa a cambio de recibir una cierta formación profesional.

Este pacto viene regulado en el artículo 21.4 del Estatuto de los Trabajadores:

Podrá pactarse la permanencia en la empresa durante como máximo dos años, en caso de que la empresa pague al trabajador una especialización profesional.

El citado artículo 21 también regula el pacto de no competencia o el pacto de exclusividad o no concurrencia.

Por lo tanto, este tipo de pacto limita la posibilidad que tiene el trabajador de extinguir la relación laboral por su propia voluntad, ya sea mediante una baja voluntaria o durante el periodo de prueba.

Este pacto no tendrá efecto en caso de que el trabajador sea despedido por la empresa.

Requisitos para la validez del acuerdo

Este pacto podrá establecerse de común acuerdo cuando el trabajador haya recibido una especialización profesional con cargo al empresario para poner en marcha proyectos determinados o realizar un trabajo específico.

Además,  el acuerdo no será de duración superior a dos años y se formalizará siempre por escrito.

Por lo tanto para que ese acuerdo sea válido debe cumplir los siguientes requisitos:

  1. El trabajador haya recibido una especialización profesional. no es válida cualquier formación, sino que ésta tiene que ofrecer un plus de cualificación al trabajador en relación con sus funciones en la empresa, permitiendo unas mayores capacidades que benefician al trabajador para obtener un buen empleo en el futuro. Un ejemplo claro es el de los pactos de compañías aéreas con los pilotos.
  2. El curso sea sufragado en su totalidad por la empresa. Ello no quiere decir que se tenga que realizar en la jornada de trabajo.
  3. Periodo máximo de dos años, siendo nulo todo el tiempo establecido de manera superior.  El periodo comienza a contar desde el momento que el trabajador finaliza la formación recibida.
  4. La finalidad del curso sea poner en marcha proyectos determinados o realizar un trabajo específico.
  5. La cláusula debe establecerse por escrito, ya sea en el mismo contrato de trabajo al firmarse éste, o en un anexo posterior.
  6. El acuerdo no puede ser impuesto de manera unilateral por el empresario, sino que ha de ser consensuado con el trabajador.
  7. En caso de duda sobre la especialización realizada, incumbe a la empresa probar que la formación realizada por el trabajador es una auténtica especialización profesional.
  8. Estas cláusulas pueden establecerse en cualquier tipo de contrato, incluidos los contratos temporales o en prácticas.

Incumplimiento por parte del trabajador

Es indudable que el incumplimiento por parte del trabajador del pacto de permanencia genera un derecho de indemnización por los daños y perjuicios ocasionados al empresario.

Cuestión más complicada será la cuantificación de la indemnización.

La opción más fácil, y para  evitar problemas en el futuro, es que la indemnización venga cuantificada por escrito en el momento que se establece el acuerdo

En defecto de pacto, y cuando no exista la posibilidad de pactar de manera amistosa, la compensación que tendrá que abonar el trabajador la fijará el juez teniendo en cuenta el coste de la formación realizada y el tiempo incumplido por el trabajador.

Por otro lado, es indiferente que el trabajador no vaya a utilizar la formación recibida en el posterior empleo, ya que el fundamento de la indemnización es el daño causado a la empresa que ha sufragado una formación al trabajador con el objetivo de mejorar la competitividad de la empresa, y a su vez, la cualificación de los empleados.