La incapacidad permanente

La incapacidad permanente no tiene por que suponer la extinción de la relación laboral con la empresa.

La concesión de una incapacidad permanente la realiza el Instituto Nacional de la Seguridad Social y lleva aparejada una pensión cuya cuantía depende de la cotización del trabajador y del grado de incapacidad ya sea total, absoluta o de gran invalidez.

En este artículo analizaremos las posibilidades de que no se extinga la relación laboral con la empresa.

Siempre que existe una incapacidad permanente, ¿se extingue la relación laboral con la empresa?

No siempre.

En primer lugar, se puede considerar que la incapacidad permanente no es definitiva, sino que se prevea que exista una mejoría en el trabajador.

Esta consideración sólo la podrá realizar el Instituto Nacional de la Seguridad Social -INSS- y deberá de comunicárselo a la empresa.

Para no perder el puesto de trabajo, esta mejoría tiene que producirse en un plazo máximo de dos años desde la concesión de la incapacidad permanente. O dicho de otro modo, la empresa tiene la obligación de reservar el puesto de trabajo durante un periodo máximo de dos años cuando el Instituto Nacional de la Seguridad Social considere que existe posibilidad de mejoría.

Si finalmente no se produce dicha mejoría, la relación labora se extingue. En este sentido, es independiente que el trabajador mejore a los tres años, por que la empresa sólo tiene la obligación de reservar durante dos años.

Por ello, si consideramos que estamos aptos para trabajar podemos solicitar una revisión por mejoría en cualquier momento.

En segundo lugar, el convenio colectivo puede recoger la obligación para la empresa de dotar al trabajador que le hayan concedido una incapacidad permanente un puesto de trabajo compatible con la incapacidad.

Esta recolocación de la empresa tiene los siguientes condicionantes:

  1. El trabajador tiene desde el momento de la concesión de la incapacidad una derecho a la reserva del primer puesto que aparezca vacante en la empresa. La recolocación no es inmediata sino que dependerá de las necesidades de personal de la empresa.
  2. En caso de que no se respete el derecho recogido en el convenio colectivo el trabajador deberá demandar por despido en un plazo de 20 días hábiles. Sin embargo si la empresa indica que si que respeta el derecho, pero que no exista una vacante el trabajador deberá demandar presentando una reclamación de derecho para el cual existe un plazo de un año. Jurídicamente hablando, nos encontramos en la misma situación que la de un trabajador en excedencia.
  3. Salvo que el convenio indique otra cosa, el trabajador comenzará a percibir la retribución del nuevo puesto de trabajo cuando comience a trabajar.
  4. Esta recolocación sólo es posible en caso de incapacidad permanente total, ya que los grados superiores -absoluta o de gran invalidez- consideran que la imposibilidad de trabajar es para cualquier tipo de trabajo.
  5. El trabajo deberá de ser compatible con las lesiones del trabajador. Además, es obligatorio realizar una comunicación previa al INSS en el que es recomendable adjuntar un certificado emitido por la empresa en el que se indiquen las tareas a desempeñar en el nuevo puesto de trabajo y verificar la compatibilidad.

En definitiva, aunque la empresa siempre puede recolocar en otro puesto de trabajo al trabajador de mutuo acuerdo, no está obligado a ello salvo que lo especifique el convenio colectivo.

En la práctica, pocos convenios recogen esta obligación o derecho del trabajador, suelen ser convenios de grandes empresas que son o han sido públicas.

Trabajar en otra empresa

Lo que sí se podrá hacer, si tenemos una incapacidad permanente total, es trabajar en otra empresa o en la misma, siempre y cuando exista compatibilidad desde un punto de vista médico entre las funciones a desempeñar en el puesto de trabajo y las razones por las que se ha concedido la incapacidad.

Si quieres más información, en esta entrada hemos analizado de una forma más amplia las posibilidades de compatibilizar el cobro de la prestación por incapacidad permanente y las posibilidades de encontrar un empleo.