La concurrencia desleal

La relación laboral que une al trabajador y al empresario implica una serie de deberes y derechos recíprocos. Uno de esos deberes laborales refleja que el trabajador no podrá realizar ningún tipo de actividad, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia, que pueda ocasionar una concurrencia desleal a la empresa.

Las consecuencias de esta concurrencia desleal puede ser el despedido con causas disciplinarias, motivado por la “transgresión de la buena fe contractual, así como el abuso de confianza en el desempeño del trabajo”.

Lo sancionable de este comportamiento por parte del trabajador es la utilización  del esfuerzo económico  realizado por la empresa que le facilita unos medios para adquirir experiencia y perfeccionamiento empresarial, además de un salario, pudiéndole causar un perjuicio económico.

¿Qué actividades no puedo desarrollar?

El pluriempleo del trabajador es legal y permitido, por ello, el ámbito de concurrencia desleal se limita a las actividades que desarrolla el trabajador de manera principal en el trabajo. Las actividades prohibidas son aquellas que requieran:

  1. Dedicación a actividades por cuenta propia o ajena de igual o similar naturaleza o ramo de producción de las que se están llevando a cabo en virtud del contrato de trabajo, dirigidas a una potencial clientela común, con ofrecimiento de productos o servicios equivalentes sin autorización del empresario.
  2. Utilización de la experiencia y perfeccionamiento profesional adquiridos en la empresa en beneficio propio.
  3. Que tal utilización redunde en demérito o perjuicio para el interés de dicha empresa.

Para considerar vulnerado este principio, la empresa no necesita acreditar un perjuicio, sino que basta con demostrar un perjuicio potencial causado por el comportamiento del trabajador.

No obstante, en ocasiones el empresario quiere limitar al trabajador la realización de cualquier tipo de trabajo externo a la empresa, aunque no exista concurrencia desleal, ya sea por cuenta propia o ajena.

En este sentido, hay que recordar que el empresario y el trabajador tienen libertad para pactar las cláusulas que consideren oportunas en el contrato de trabajo, siempre que no perjudiquen, ni limiten, los derechos reconocidos en el Estatuto de los trabajadores o en el convenio colectivo que le es de aplicación. Es por ello que, en estos casos que se quiere limitar la actividad laboral del trabajador se firma un pacto de no concurrencia recogido en el artículo 21 del Estatuto de los trabajadores.

En definitiva, el Estatuto de los trabajadores recoge la prohibición al trabajador de realizar cualquier tipo de actividad que se considere concurrencia desleal, el empresario puede aumentar dicha prohibición acordando un pacto de no concurrencia, que recoja la prohibición de realizar cualquier tipo de actividad.

Pacto de no concurrencia

En determinados sectores, principalmente los tecnológicos, se establecen de forma expresa como cláusula la dedicación plena al empresario a cambio de una compensación económica expresa por dicha dedicación. Estos pactos de no concurrencia limitan la posibilidad de realizar trabajos tanto por cuenta ajena, como por cuenta propia, durante la vigencia de la relación laboral entre la empresa y el trabajador. Es decir, el trabajador se compromete a no mantener ninguna relación laboral con otra empresa.

En cualquier caso, para que este pacto sea válido, el trabajador debe de recibir una compensación por ello. Una remuneración que debe de ser clara en cuanto al concepto de la misma, y no dejando lugar a dudas de su implicación.

La indemnización podrá a ser un renta, es decir una cantidad económica recibida periódicamente por el trabajador, o una indemnización a tanto alzada realizada en un solo pago.

Rescindir el acuerdo

El trabajador puede rescindir el acuerdo, y recuperar su libertad de trabajo en otro empleo, comunicándolo por escrito al empresario con un preaviso de treinta días, perdiéndose en este caso la compensación económica u otros derechos vinculados a la plena dedicación.

Incumplimiento por parte del trabajador

En caso de incumplimiento por parte del trabajador del pacto de no concurrencia, el empresario podrá reclamarla una indemnización de daños y perjuicios por el daño ocasionado.

Dada la dificultad probatoria de dichos daños, en ocasiones se establecen las indemnizaciones a abonar en el propio pacto. En dicho caso, el trabajador no vendrá obligado a devolver las cuantías recibidas por la compensación económica recibida en contraprestación al pacto, sino solamente la indemnización pactada en el acuerdo.

Finalización de la relación laboral

La concurrencia desleal, así como el pacto de no concurrencia, sólo tienen validez mientras la relación laboral permanece vigente entre las partes. Aunque en determinados supuestos de interrupción de la prestación de trabajo, como puede ser el periodo de vacaciones, un trabajador puede incurrir en concurrencia desleal, y ser por ello despedido con causas disciplinarias.

Para el caso de que la empresa quiera prohibir al trabajador, una vez finalizada la relación laboral, realizar un trabajo para otro empresario o por cuenta propia en el mismo sector han de firmar un pacto de no competencia. El empresario ha de tener y acreditar un efectivo interés industrial o comercial que justifique la celebración del pacto, además de satisfacer al trabajador una compensación económica adecuada, bajo sanción de una posible nulidad del pacto. La duración de este pacto no podrá tener una duración superior a dos años para los técnicos y de seis meses para los demás trabajadores.