Resumen de la entrada: Se puede contratar, pero sí existen convivencia y parentesco, tendrá que ser a través de un la figura de un autónomo colaborador. Sin embargo, a excepción de lo anterior, se podrá contratar al hijo menor de 30 años bajo un contrato laboral pero sin derecho a prestación por desempleo

La contratación de un familiar: hermano, hijo, pareja o pariente

No existe ningún impedimento legal para la contratación de un familiar, ahora bien, en función de la relación entre ambos familiares se podrá contratar mediante una relación laboral, en virtud de un contrato de trabajo, o mediante una relación mercantil, y en este caso el familiar tendrá que darse de alta en el régimen de trabajadores por cuenta propia en la Seguridad Social -Autónomos-.

Si quieres saber la diferencia entre ambos contratos, en esta entrada te explicamos en este artículo.

En principio, y salvo que se demuestre lo contrario, un familiar debe ser contratado a través de la figura del “familiar autónomo colaborador”, y por tanto, una relación mercantil.

En este sentido, el artículo 7.2 de la Ley General de la Seguridad Social indica que: no tendrán la consideración de trabajadores por cuenta ajena, salvo prueba en contrario: el cónyuge, los descendientes, ascendientes y demás parientes del empresario, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive y, en su caso, por adopción, ocupados en su centro o centros de trabajo, cuando convivan en su hogar y estén a su cargo..

En dicho artículo nos encontramos en primer lugar, la exclusión de considerar como una relación laboral los trabajos familiares, y en segundo lugar, la definición de familiar en virtud de dos variables: el parentesco y la convivencia y dependencia con el empresario:

  1. Cónyuge.
  2. Descendientes, hijos y nietos.
  3. Ascendientes: padres y abuelos.
  4. Parientes hasta segundo grado, ya sea por consanguinidad o afinidad, incluyyendo la adopción.

Autónomo colaborador

Como hemos indicado al comienzo del artículo, y salvo que se demuestre lo contrario, la contratación de un familiar se realizará mediante la figura del familiar autónomo colaborador, y por lo tanto bajo una relación mercantil y no laboral. En este enlace encontrarás la documentación a rellenar para realizar el alta.

La normativa laboral y de la Seguridad Social ha venido considerando tradicionalmente a los familiares trabajadores como colaboradores, ya que aunque puedan recibir un salario como contraprestación a su trabajo, corren los riesgos de la actividad y además no existe ajenidad en los frutos, toda vez que el trabajo se hace para algo propio, la comunidad familiar.

Alta del trabajador y bonificaciones

El familiar, para poder trabajar, tendrá que darse de alta en el régimen especial de trabajador por cuenta propia -conocido normalmente como autónomos- y abonar la cuantía correspondiente a su cotización.

Además, no gozará de los beneficios de un trabajador en cuanto a la protección de la Seguridad Social, siendo la más importante la pérdida al derecho a la prestación por desempleo.

En cuanto al alta, y en virtud del artículo 35 del estatuto del trabajador autónomo, el cónyuge y familiares de trabajadores autónomos por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado tendrán derecho a una bonificación durante los 24 meses siguientes a la fecha de efectos del alta, equivalente al 50 por ciento durante los primeros 18 meses y al 25 por ciento durante los 6 meses siguientes, de la cuota que resulte de aplicar sobre la base mínima el tipo correspondiente de cotización vigente en cada momento en el Régimen Especial, o Sistema Especial en su caso, de trabajo por cuenta propia que corresponda.

¿Se puede contratar a un familiar bajo un contrato laboral?

Además de la excepción del hijo, explicada posteriormente, el familiar podrá demostrar que no existen los requisitos para incluirlos dentro del concepto de un familiar, y por tanto, existen las características propias de una relación laboral.

Para ello, tendrá que acreditar que cumple todos las características propias de una relación laboral que, en principio, no cumple un familiar. La legislación laboral presume que no se dan los requisitos propios de una relación laboral: ajenidad de los frutos -pertenecen a la comunidad familiar de la cual depende el trabajador – y no dependencia – el trabajado se realiza para algo propio-.

Para acreditar este extremo, será necesario estudiar el caso concreto ya que existen sentencias dispares ante situaciones muy similares. No obstante, habrá de tener en cuenta los siguientes aspectos para acreditar la relación laboral:

  1. La carga de la  prueba recae sobre el trabajador para acreditar la existencia de una relación laboral.
  2. La existencia del percibo de unos salarios establecidos por convenio, es una prueba necesaria, pero en ocasiones insuficiente.
  3. Independencia económica respecto al empresario.
  4. Cualquier prueba que acredite la dependencia del empresario y la ajenidad de los riesgos empresariales.
  5. No convivencia.

Alta del trabajador y bonificaciones

Los familiares del trabajador que puedan ser dados de alta como trabajadores por cuenta ajena, además de la documentación prevista con carácter general, se acompañará una declaración del empresario y del familiar en la que se haga constar la condición de éste como trabajador por cuenta ajena en la actividad.

El alta podrá ser denegada por la Inspección de trabajo y de la Seguridad social.

Este tipo de contratos no gozan de las bonificaciones previstas en el programa general de fomento del empleo recogidas en la Ley 43/2006, de 29 de diciembre, para la mejora del crecimiento y del empleo. No obstante, sí que tendrán derecho a la prestación por desempleo.

Excepción: contratación hijo/a

La disposición adicional décima de la ley 20/2007 relativa al estatuto del trabajador autónomo indica que, y en excepción a lo indicado anteriormente, los trabajadores autónomos podrán contratar, como trabajadores por cuenta ajena, a los hijos menores de treinta años, aunque convivan con él.

En este caso, del ámbito de la acción protectora dispensada a los familiares contratados quedará excluida la cobertura por desempleo.

Se otorgará el mismo tratamiento a los hijos que, aún siendo mayores de 30 años, tengan especiales dificultades para su inserción laboral. A estos efectos, se considerará que existen dichas especiales dificultades cuando el trabajador esté incluido en alguno de los grupos siguientes:

  1. Personas con parálisis cerebral, personas con enfermedad mental o personas con discapacidad intelectual, con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33 por 100.
  2. Personas con discapacidad física o sensorial, con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 65 por 100.

En este tipo de contratos laborales, no se requiere la declaración del empresario y del familiar. Además, si que estará bonificada a la seguridad social en virtud de la ley 43/2006 anteriormente indicada.

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