Las sanciones por llegar tarde a trabajar

Acudir tarde al puesto de trabajo se considera un incumplimiento de las obligaciones por parte de la persona trabajadora y puede ser sancionado por la empresa de tres maneras diferentes:

  • Descuento en la nómina del tiempo de retraso.
  • Amonestación o sanción de empleo y sueldo.
  • Despido disciplinario sin derecho a indemnización, pero sí a paro y finiquito.

Vamos a intentar explicar cada uno de manera detallada, y que opciones tiene la persona trabajadora en caso de que no esté conforme con la decisión empresarial.

Descontar los retrasos de puntualidad en la nómina

El Tribunal Supremo en la sentencia de fecha de 27 de mayo de 2021 ha considerado procedente descontar de la nómina de los trabajadores los retrasos que hayan tenido, sin que sea necesario para ello sancionar previamente al trabajador.

En este sentido, razona el supremo, el salario retribuye el trabajo efectivo y si la ausencia del trabajo es imputable al trabajador que se retrasa sin causa justificada al incorporarse a su puesto de trabajo, no concurre la prestación de servicios, por lo que es procedente no abonar salario por dicho tiempo.

Hasta la citada resolución del supremo, cuando existía un retraso por parte del trabajador, la única represalia que podía tomar la empresa era amonestar o sancionar a la persona trabajadora, pero no descontar el salario en la nómina.

Descontar salario sin que exista sanción, se consideraba siempre como una multa de haber prohibido expresamente por el artículo 58 del Estatuto de los trabajadores. No obstante, ahora el Tribunal Supremo si que lo permite.

En resumen, esta nueva jurisprudencia permite descontar el salario, y además, sancionar al trabajador por dicho comportamiento como explicamos a continuación, ya que el descuento no es una sanción en si misma.

Amonestar o sancionar a la persona trabajadora

La empresa tiene potestad para sancionar a la persona trabajadora ante incumplimientos laborales, cuya graduación dependerá de la gravedad del comportamiento siempre según lo que indique el Convenio Colectivo.

Dentro de este poder sancionador, podemos diferenciar entre; amonestación, sanción o despido.

Aunque la amonestación no está recogida en el estatuto de los trabajadores, se puede definir como la advertencia verbal o escrita de la empresa en el que se informa a la persona trabajadora de un incumplimiento laboral, aunque no lleve aparejado ningún tipo de sanción.

Sin embargo, la sanción es aquella amonestación que sí que conlleva una penalización de empleo y sueldo. Además, tal y como establece el artículo 58 del Estatuto de los Trabajadores: “La sanción de las faltas graves y muy graves requerirá comunicación escrita al trabajador, haciendo constar la fecha y los hechos que la motivan.”

La graduación de la sanción dependerá principalmente de lo que establezca el convenio colectivo, y en defecto de esto, de lo que considere la empresa, sin que exista ningún límite. La sanción puede ir desde un día de empleo y sueldo hasta un mes por ejemplo.

En cualquier caso, el trabajador siempre puede impugnar la sanción impuesta en el plazo de 20 días hábiles, primero presentando una papeleta de conciliación laboral y después una demanda, en caso de no alcanzar un acuerdo.

Aquí en esta entrada explico todas las opciones para impugnar la sanción.

Despido por retrasos injustificados

Como indicamos en este artículo, el artículo 54 del Estatuto de los trabajadores regula la posibilidad de ser despedido de manera disciplinaria, por las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo.

¿Cuántos retrasos es necesario para que sea justificativo el despido? Depende totalmente de lo que indique el convenio.

A modo de ejemplo, el Convenio colectivo general del sector de la construcción se considera como falta muy grave y justificativo de un despido: “Más de diez faltas de puntualidad no justificadas, cometidas en el período de tres meses o de veinte, durante seis meses.

A la vista de lo anterior, parece que no es posible el despido por el hecho de ausentarse o retrasarse un sólo día del puesto de trabajo.

Si bien, está cuestión no es del todo cierto. En la práctica, sí que es posible, aunque sería bastante más complicado.

En este sentido, habría que analizar las circunstancias del caso particular y el perjuicio causado a la empresa. Este despido vendría motivado por una transgresión de la buena fe contractual que viene provocada por el retraso en acudir al puesto de trabajo.

Si quieres más información sobre este tipo de despido te recomiendo este artículo.