Las notificaciones de la empresa al trabajador

Una de las grandes dudas de los trabajadores es si se debe firmar o no firmar e incluir el no conforme en los escritos o notificaciones que nos remita la empresa.

Con carácter general, ante la duda, es mejor no firmar o, pero si la empresa nos obliga para entregarnos una copia, ante la duda, es mejor firmar no conforme.

En cualquier caso, aunque no hayamos puesto como no conforme, no va a impedir que podamos acudir a los tribunales para reclamar los derechos que nos corresponde.

Es decir, en la mayoría de los casos, siempre podremos acudir a los tribunales para impugnar una decisión tomada por la empresa de forma unilateral, aunque no indiquemos expresamente que no estamos conformes en el momento que recibamos la notificación.

De hecho, acudir a los tribunales es la única forma clara y rotunda de decir que no estamos conformes con la decisión de la empresa.

Antes de entrar al fondo del asunto tenemos que diferenciar que tipo de comunicaciones nos puede entregar la empresa para que firmemos.

En primer lugar, comunicaciones unilaterales que realiza la empresa notificando un cambio o decisión empresarial. Por ejemplo una sanción, una modificación sustancial de las condiciones de trabajo, movilidad geográfica o el despido.

Es una decisión unilateral de la empresa, firmes conforme o no conforme, siempre podremos reclamar ante los tribunales. La firma del documento implicará que hemos recibido el documento y se nos ha notificado, pero no implica que mostremos conformidad o no conformidad con el mismo.

Dicho de otro modo, aunque firmemos como no conforme y no impugnemos la medida ante los tribunales, la medida se aplicará igualmente. Estaremos aceptando tácitamente la medida.

En segundo lugar, una escrito de la empresa que implica un acuerdo entre la empresa y trabajador. Por ejemplo, el contrato de trabajo. En este caso, si no se está conforme con lo acordado, mejor directamente no firmarlo, ya que la firma, sí que significa aceptación de lo recogido en el documento.

Por otro lado, hay que tener cuidado en los casos en que la empresa nos entrega un escrito para intentar vender como un acuerdo algo que es una decisión unilateral de la empresa. Por ejemplo, la empresa quiere hacer un cambio de jornada con el que no estamos conformes, pero nos entrega un documento que simula que la modificación de jornada ha sido acordada por las dos partes.

Las opciones para impugnar la decisión judicialmente son muy diferentes en los casos anteriores.

En el primero de ellos, siempre podemos acudir a los tribunales, y en el segundo caso, tendremos que acreditar que existe un vicio en el consentimiento a la hora de firmar el acuerdo.

Es decir, si hemos firmado un escrito que detalla que un cambio se ha realizado de mutuo acuerdo, tendremos que acreditar en primer lugar que hemos sido engañados en el momento de la firma del documento.

Existe un vicio cuando el trabajador firma un documento coaccionado o bajo intimidación o haciéndole creer que está firmando un documento con unas consecuencias muy diferentes a las que en realidad tienen. Es una cuestión complicada que habrá que analizarse de manera particular.

Sólo a modo de ejemplo, no se considero que había coacción o intimidación cuando se invita a un trabajador a firmar una baja voluntaria tras exponerle la empresa unos hechos podría dar lugar al despido o al ejercicio de acciones penales según la sentencia del Tribunal Supremo de 20 de enero de 2021.

Establecido lo anterior, vamos a explicar el caso particular de la firma del finiquito.

Firmar como no conforme el finiquito

El finiquito es el documento que realiza la empresa y que recoge las cantidades pendientes de pago entre la empresa y la persona trabajadora cuando se produce una extinción o suspensión de la relación laboral.

La primera recomendación es que nunca debemos firmar el finiquito si no hemos recibidos las cantidades que se recogen en la misma.

La segunda es leer bien todo lo que indica la empresa en el finiquito, ya que muchas veces recoge algún tipo frase que indica que «con la firma del presente documento la persona trabajadora se considera saldado y finiquitado de esta relación laboral sin nada más que reclamar».

En mi opinión, considero que este tipo de frases por sí solas no tienen ningún valor y el trabajador siempre podrá impugnar el despido o causa de extinción de la relación laboral que, recordemos, tiene un plazo de 20 días hábiles para ello.

Ahora bien, siempre es necesario analizar cada caso de manera concreta, ya que en ocasiones si que existe una verdadera negociación con la empresa a la hora de establecer el finiquito o las cantidades que existen en el mismo, y, en dicho caso, sí que podría llegar a tener el valor liberatorio que la empresa suele conceder.

Muchas veces la empresa más que un finiquito lo que quiere que firme la persona trabajadora es un acuerdo transaccional. El acuerdo transaccional es un documento en el cual el trabajador y la empresa pactan una extinción de la relación laboral y las consecuencias económicas de la misma.

Por último, no debemos olvidar el artículo 3 del Estatuto de los Trabajadores que en su apartado 5 indica que: «Los trabajadores no podrán disponer válidamente, antes o después de su adquisición, de los derechos que tengan reconocidos por disposiciones legales de derecho necesario. Tampoco podrán disponer válidamente de los derechos reconocidos como indisponibles por convenio colectivo.»

En otras palabras, una persona trabajadora no puede renunciar a determinados derechos aunque quiera, y cualquier documento de renuncia es nulo, no puede renunciar a las vacaciones o a los descansos entre jornadas, por mucho que haya firmado un documento que así lo indique.

Entonces, ¿qué es lo que debo de hacer?

No poner no conforme no en la mayoría de los casos no tiene mucha relevancia.

No obstante, yo sigo recomendándolo hacer, ya que no perdemos nada y sí que nos puede valer para algo en los tribunales.

Por ejemplo, en caso de imposición de una sanción no impugnada, alguna pequeña diferencia está en firmar como no conforme y simplemente firmarlo, aunque no lo impugnemos ante los tribunales en ambos casos.

Además, no debemos olvidar que en ciertas ocasiones, el empresario ofrece a firmar una medida decida de manera unilateral, como si fuera pactada de mutuo acuerdo.

El único perjuicio que tiene no firmar, es que en ocasiones el empresario se niega a entregar una copia hasta que no lo firme.