La recaída en una incapacidad temporal

Se considera que existe recaída en un mismo proceso de incapacidad cuando se produzca una nueva baja médica por la misma o similar patología dentro de los ciento ochenta días naturales siguientes a la fecha de efectos del alta médica anterior. Por lo tanto, si transcurren más de 180 días se trataría de un incapacidad temporal diferente, aunque sea por la misma dolencia y no hablaríamos de una recaída.

Recaída tras una incapacidad temporal cuya duración no ha superado los 545 días

El límite de la incapacidad temporal es de 545 días, más concretamente de 365 días pudiendo el INSS conceder una prórroga de 180 día si considera que durante ese tiempo el trabajador podrá recuperarse de sus dolencias y reincorporarse a su puesto de trabajo. Para el cálculo de estas duraciones máximas se tendrán en cuenta los períodos de recaída.

Por ello, la recaída sufrida por el trabajador tiene los efectos de continuar la incapacidad temporal iniciado en su momento, y en consecuencia, cobrará en función de los días que llevase de baja por incapacidad temporal añadiendo los días iniciados en las anteriores incapacidades.

En este sentido hay que tener en cuanta que un trabajador, a no ser que el convenio mejore estas cantidades, percibe el siguiente salario durante la incapacidad:

  1. Los tres primeros días no se cobra nada.
  2. Del cuarto al vigésimo, el 60 % de la base reguladora de la seguridad social para contingencias comunes.
  3. A partir del vigésimo primero, el 75% de la base reguladora.

En cambio, la base reguladora que hay que tomar de referencia no es la de la primera incapacidad temporal, sino la del mes anterior a la recaída que podrá ser diferente a la de la primera baja.

Recaída tras la denegación de un incapacidad permanente

Cuando se hubiera denegado a un trabajador la incapacidad permanente, y posteriormente se produce una recaída, el Instituto Nacional de la Seguridad Social será el único competente para emitir una nueva baja médica por la misma o similar patología. En cuanto a la contabilización de los 180 días naturales, éstos comenzarán a contar desde la resolución denegatoria de la incapacidad permanente. Se exceptúa el caso de que la denegación de la incapacidad permanente venga precedida de la solicitud del trabajador de la iniciación del expediente de incapacidad permanente.

En cuanto a los efectos económicos, nos encontramos en la misma situación que el caso anterior y, por lo tanto, habrá que tener en cuenta el periodo anterior de incapacidad, para continuar en el día que se extinguió la incapacidad temporal. Además no se podrá superar, sumando todos los periodos de baja; los anteriores a la denegación de la incapacidad permanente y los de esta recaída, los 545 días. Si ha superado los 545 días, sus opciones se explican en el siguiente apartado.

Recaída después de haber superado los 545 días de incapacidad temporal

La legislación ha ido endureciendo los requisitos para poder cobrar la prestación por incapacidad temporal por recaída, para aquellos trabajadores que hayan agotado las prestaciones debido a que han estado el tiempo máximo de incapacidad temporal de 545 días -18 meses-. En este sentido, la ley 22/2013 modifica introduce modificaciones en la Ley General de la Seguridad Social estableciendo que cuando se haya superado el umbral máximo de incapacidad temporal, establecido en 545 días, sólo podrá generarse derecho a la prestación económica de incapacidad temporal por la misma o similar patología, si media un periodo superior a 180 días naturales, a contar desde la resolución de la incapacidad permanente siempre y cuando el trabajador cumpla los requisitos para ello, computando exclusivamente las cotizaciones efectuadas a partir de la resolución de la incapacidad permanente.

Derivado a lo complejo de los requisitos explicado en el párrafo anterior, vamos a explicarlo de otra manera. La legislación indica que si un trabajador se encuentra de baja durante 545 días y no le conceden una incapacidad permanente, sólo podrá cobrar la prestación por incapacidad temporal por recaída si transcurren más de 180 días desde la resolución de la incapacidad permanente. Además el trabajador debe cumplir los requisitos, entre ellos tener un periodo mínimo cotizado de 180 días, exigido para las contingencias comunes, que debe cubrirse con posterioridad a la resolución de la incapacidad permanente, independientemente del tiempo que haya cotizado previamente a ella. Es decir, que a efectos de recaída, su cotización es de “cero” después del expediente de incapacidad permanente y sólo podrá tener derecho a un nueva prestación si cotiza más de 180 días después de la resolución de incapacidad permanente.

En este punto, hay que aclarar varios asuntos:

  • El trabajador ante una recaída puede solicitar la baja por incapacidad temporal. Lo que no tendrá derecho es a cobrar la prestación de la incapacidad temporal, a no ser que cumpla los requisitos anteriormente exigidos.
  • Si no cumple los requisitos anteriores, sólo podrá cobrar la prestación si le dan la baja por incapacidad temporal por otra causa diferente a la que motivo el inicio del expediente de incapacidad permanente.

Por último, la legislación recoge una excepción a los requisitos anteriormente indicados, pero está pensado para casos muy inusuales. En este sentido, un trabajador al que le hayan denegado la incapacidad permanente podrá iniciar un nuevo proceso de incapacidad temporal cuando se considere que dicha recaída permitirá de una sola vez recuperarse completamente de la dolencia y dar el alta laboral definitivo sin necesidad de más asistencia médica.