La regla general, el carácter voluntario

Uno de los derechos básicos del trabajador recogido en los artículo 4 del Estatuto de los Trabajadores es “a su integridad física y a una adecuada política de prevención de riesgos laborales”.

Este derecho está relacionado con los reconocimientos médicos , toda vez que la empresa tiene la obligación de garantizar a los trabajadores una vigilancia periódica de su salud.

Ahora bien, en principio, esta obligación del empresario no implica una obligación del trabajador de pasar el reconocimiento médico, ya que, salvo supuestos concretos, este es voluntario.

En consecuencia, con carácter general, la negativa del trabajador a realizar un reconocimiento médico no podrá conllevar ningún tipo de sanción por parte de la empresa.

De esta manera, el artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos laborales establece que “Esta vigilancia sólo podrá llevarse a cabo cuando el trabajador preste su consentimiento”.

Además, los reconocimientos médicos son siempre gratuitos para el trabajador, quienes además tienen derecho al abono de los gastos que se le puedan ocasionar -principalmente de transporte- así como el salario que dejen de ganar.

Cuando es obligatorio el reconocimiento médico

A excepción de éste carácter voluntario, según lo indicado en el artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el reconocimiento médico será obligatorio en los siguientes supuestos :

  1. Para evaluar los efectos de las condiciones de trabajo sobre la salud de los trabajadores.
  2. Para verificar si el estado de salud del trabajador puede constituir un peligro para el mismo, para los demás trabajadores o para otras personas relacionadas con la empresa.
  3. Si así lo dispone una legislación específica del puesto de trabajo.

Fuera de dichos supuestos no se podrá considerar el reconocimiento médico laboral como obligatorio, por lo que aunque existen algunos convenios que lo recogen, en mi opinión, ningún caso el convenio colectivo puede convertir en obligatorio el reconocimiento médico, salvo que delimite algunos de los casos en que la ley establece la obligatoriedad..

Hay que tener en cuenta que los datos relacionados con la salud es una información personal de especial protección y que pertenece a la esfera más íntima de la persona.

Por ello, la jurisprudencia ha interpretado de manera muy restrictiva en que casos se considera el reconocimiento médico como obligatorio.

Sin embargo, esta cuestión puede chocar de frente contra los derechos fundamentales de de otras personas, como puede ser trabajadores, clientes, proveedores o cualquier otra tercera persona que tenga contacto con el trabajador, que pueden verse afectados por el riesgo que pueda suponer un trabajador.

En cualquier caso, las pruebas médicas realizadas deben de cumplir los siguientes requisitos:

  • Confidencialidad de los resultados.
  • Proporcionalidad de las pruebas realizadas, optando siempre por las menos invasivas y respetando el derecho a la intimidad personal lo máximo posible.
  • El trabajador tiene que ser informado de manera expresa de las pruebas médicas que se van a realizar.
  • Los trabajadores tiene el derecho a conocer los resultados del reconocimiento médico.
  • Además, el empresario deberá de conservar la documentación del reconocimiento.

Por último, conviene señalar que siempre que el reconocimiento médico sea obligatorio, deberá de ser realizado en la jornada de trabajo, y en caso de que no fuera posible, deberá de ser considerado como tiempo de trabajo compensando con tiempo de descanso o económicamente.

¿Qué pasa si el trabajador no realiza el reconocimiento cuando es obligatorio?

Si el trabajador se niega a realizar la revisión médica podría ser sancionado incluso con el despido disciplinario, en virtud de una “transgresión de la buena fe contractual”.

En relación con lo indicado anteriormente, cuando un reconocimiento médico es obligatorio suele ser por una cuestión de salud, no del propio trabajador en sí, sino de evitar riesgos a los demás compañeros de trabajo u otras personas que interactúan con el trabajador.

Puestos de trabajo con riesgo de contraer enfermedades

Todas las Empresas que hayan de cubrir puestos de trabajo con riesgos de enfermedades profesionales relacionadas en el cuadro anexo al Decreto 792/1961, están obligadas a practicar un reconocimiento médico previo a la admisión de los trabajadores que hayan de ocupar aquéllos y a realizar los reconocimientos periódicos que se ordenen.

Los reconocimientos serán obligatorios y gratuitos para los trabajadores, a quienes se les abonará, si procede, los gastos de desplazamiento y la totalidad del salario que por tal causa puedan dejar de percibir.

Además, si el riesgo de contraer una enfermedad profesional es elevado, los trabajadores tienen derecho a mantener la vigilancia de su salud por parte de la empresa por medio de reconocimientos periódicos una vez finalizadas las relaciones laborales.

Para que el trabajador pueda ser contratado deberá de superar los diferentes reconocimientos médicos, es decir que deberá ser declarado apto por el servicio médico.

En caso contrario, la empresa podrá ser sancionada por un incumplimiento grave en materia de prevención de riesgos laborales, o, para el caso de que el trabajador acabé contrayendo algún tipo de enfermedad, con un recargo de prestaciones.

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Si en este tipo de empresas, el trabajador no supera un reconocimiento periódico, el trabajador debe de ser trasladado a otro puesto de trabajo exento de riesgo, sin que pueda afectar a la retribuciones salariales.

Si no fuera posible el traslado a otro puesto, se le podrá dar de baja al trabajador previa conformidad de la inspección de trabajo, siempre con que tendrá derecho a percibir durante un periodo, excepcionalmente, de hasta 32 meses el sueldo que venía recibiendo de manera íntegra mientras no encuentra otro empleo. (artículo 48 de la Orden de 9 de mayo de 1962)

¿Qué pasa si no supero el reconocimiento médico?

Es frecuente que aquellos trabajadores que han pasado un proceso largo de incapacidad temporal sean sometidos a un reconocimiento médico en caso de que sean dados de alta y no se les reconozca una incapacidad permanente.

En estos casos, la empresa se ve en la encrucijada de tener un trabajador que ha sido declarado apto para trabajar por el servicio público de salud o por el INSS y NO APTO por su servicio médico de prevención.

En estos casos, parece que se podría realizar un despido objetivo con derecho a una indemnización de 20 días por año trabajado motivado por una “Por ineptitud del trabajador conocida o sobrevenida con posterioridad a su colocación efectiva en la empresa” tal y cómo recoge el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores.

Despido objetivo por ineptitud sobrevenida o falta de adaptación

Opciones del trabajador y obligaciones de la empresa. ¿Que requisitos exige la jurisprudencia?

Sin embargo, el hecho de haber sido declarado no apto por el servicio médico de prevención, no puede ser causa automática para proceder al despido, ya que la empresa tendrá que acreditar que el trabajador no puede ser recolocado en otro puesto de trabajo, así como que no es posible que realice las funciones de su puesto de trabajo con las limitaciones que padece.

En caso contrario, el despido podría llegar a ser declarado nulo por discriminación.