El despido objetivo

La empresa puede alegar diferentes razones para despedir a un trabajador por causas objetivas; estas son causas técnicas, organizativas, producción o económicas. Con que se acrediten una de ellas es suficiente para que el despido realizado sea conforme a la ley y, la causa más frecuente, son las causas económicas.

En este artículo analizaremos que requisitos exige la jurisprudencia para que este despido sea procedente, o dicho de otro modo, cuando podremos conseguir la improcedencia o nulidad del despido.

De una manera genérica, debemos entender como causas económicas aquellas que afectan a la rentabilidad de la empresa, pero no es necesario la existencia de pérdidas, sino que es posible que una empresa con beneficios tenga causas económicas.

De hecho, en la reforma laboral del año 2012 se han flexibilizado las causas para considerar que una empresa tenga causas económicas y pueda despedir a un trabajador.

Como cualquier otro despido objetivo, el empresario tiene que cumplir las siguientes obligaciones;

  • abonar una indemnización de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. (En esta entrada tienes más información sobre como ha de ser esa entrega)
  • preavisar con 15 días de antelación o, en su defecto, abonarlo en el finiquito,
  • entregar una carta de despido indicando las causas del despido, en este caso, económicas. El contenido de la carta de despido es fundamental, ya que marcará las causas que justifican el despido y será lo único que la empresa podrá alegar en el procedimiento judicial.

Las causas económicas

El artículo 51. 1 del Estatuto de los trabajadores define que se entiende por causas económicas para un despido objetivo, ya sea colectivo o individual:

Se entiende que concurren causas económicas cuando de los resultados de la empresa se desprenda una situación económica negativa, en casos tales como la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos ordinarios o ventas. En todo caso, se entenderá que la disminución es persistente si durante tres trimestres consecutivos el nivel de ingresos ordinarios o ventas de cada trimestre es inferior al registrado en el mismo trimestre del año anterior.

Por lo tanto, según el Estatuto de los trabajadores existen causas económicas cuando se da alguna de estas situaciones en la empresa:

  1. Existencia de pérdidas actuales o previstas.
  2. disminución persistente de su nivel de ingresos ordinarios o ventas.

La legislación no especifica cual es el nivel de pérdidas actuales o previstas para considerar un despido objetivo, pero sí que específica cuando se puede considerar que existe una disminución persistente.

Así, se entenderá que existen causas económicas cuando durante tres trimestres consecutivos el nivel de ingresos ordinarios o ventas de cada trimestre es inferior al registrado en el mismo trimestre del año anterior.

No obstante, también será necesario que la empresa acredite una situación negativa desde un punto de vista económica que puede ser mejorada con la amortización de un puesto del trabajo.

Por todo ello, no podemos elaborar una lista cerrada u objetiva de cuando se considera acreditado el despido objetivo, sino que será necesario evaluar cada caso en particular.

En la práctica, la mayoría de las empresas alegan la existencia de causas económicas cuando logran acreditar el descenso de tres trimestres consecutivos.

Por ejemplo, en el siguiente cuadro se puede comprobar como la facturación de esta empresa ha ido disminuyendo trimestralmente en comparación con el mismo trimestre del ejercicio anterior. Por tanto, en principio, se puede considerar que existen causas económicas y da igual que la empresa de beneficios.

Facturación 2017 2018
Segundo trimestre 140.000 120.000
Tercer trimestre 110.000 85.000
Cuarto Trimestre 160.000 125.000

La facturación del 2018 es comparativamente peor, trimestre por trimestre, que la del año 2017, y esa es lo que exige la jurisprudencia, aunque la facturación no esté en claro descenso, ni se tenga en cuenta si la empresa arroja pérdidas actuales.

¿Cuándo tiene que acreditar la empresa las causas económicas?

La empresa tiene que indicar cual es la situación económica que justifica el despido objetivo en la carta de despido, pero no está obligado a mostrar o aportar toda la documentación financiera o las pruebas que disponga.

Este extremo deberá acreditarlo ante un juez siempre que el trabajador impugne el despido ante los tribunales en el plazo de 20 días hábiles que existe para ello.

La indemnización en el despido

Es tan importante para el empresario que existan causas para proceder al despido, como seguir el procedimiento establecido por la legislación.

En cuanto al procedimiento, la obligación más importante, además de entregar la carta de despido, es abonar la indemnización que le corresponde al trabajador; equivalente a 20 días de salario por año de trabajo con un máximo de 12 mensualidades.

La cuantía de la indemnización se calcula en función de la antigüedad del trabajador, computando todos los contratos de trabajo y del salario. El salario a efectos de indemnización es el que corresponde al trabajador en el momento de la extinción de la relación laboral.

Si no se abona la indemnización, el despido será declarado improcedente por un juez, salvo que la empresa alegue en la carta de despido la falta de liquidez para abonar la indemnización.

Esta excepción, sólo es válida cuando se han indicado causas económicas en la carta de despido. Es decir, que si existen causas económicas en el despido la empresa podrá no abonar la indemnización correspondiente si alega falta de liquidez.

Evidentemente, esa falta de liquidez tendrá que acreditarla la empresa en el procedimiento judicial de despido, además de las causas económicas. Si no logra acreditar esas dos cuestiones el despido será declarado improcedente.